Me detuvieron el 15 de enero de 1982 en torno a las nueve de la noche. Ten’a dieciseis a–os.
Antes, ese mismo d’a, me hab’a despertado cuando aœn no hab’a amanecido y no pude volver a dormirme. Mi dormitorio parec’a mes oscuro y fr’o que de costumbre, as’ que me quede bajo el edred—n de lana de camello y espere a que saliera el sol, pero parec’a que la oscuridad se iba a prolongar. En los d’as fr’os como ese me hubiera gustado que nuestro piso tuviera una calefacci—n mejor; dos estufas de queroseno no bastaban, aunque mis padres se escudaban en que yo era la œnica que encontraba la casa demasiado heladora en invierno.
El dormitorio de mis padres estaba a continuaci—n del m’o, y la cocina, al otro lado del estrecho pasillo que conectaba nuestro piso de tres dormitorios. Escuche c—mo mi padre se preparaba para ir al trabajo. Aunque procuraba no hacer ruido, los leves sonidos que hac’a me ayudaban a seguir sus movimientos hacia el cuarto de ba–o y luego a la cocina. La tetera silb—. Se abri— y cerr— el frigor’fico. Probablemente estaba tomando pan con mantequilla y mermelada.
Por fin se col— una debil luz por la ventana. Mi padre ya se hab’a marchado a trabajar y mi madre segu’a durmiendo. No sol’a levantarse hasta las nueve. Me puse a dar vueltas en la cama y espere ÀD—nde estaba el sol? Intente hacer planes para el d’a, pero era inœtil. Sent’a como si hubiera salido del curso normal del tiempo. Salte de la cama. El suelo de lin—leo estaba aœn m‡s fr’o que el ambiente, y la cocina, m‡s oscura que mi habitaci—n. Era como si nunca fuera a sentir calor de nuevo. A lo mejor el sol no iba a salir james. Despues de beber una taza de te, s—lo se me ocurri— acudir a la iglesia. Me puse el largo abrigo de lana marr—n que mi madre me hab’a hecho, me cubr’ el cabello con un amplio chal beis y baje los veinticuatro pelda–os de piedra gris que conduc’an a la puerta principal y que comunicaban nuestro piso con la calle centrica y concurrida. Las tiendas todav’a estaban cerradas y hab’a poco trefico. CaminŽ hacia la iglesia sin mirar hacia arriba. No hab’a nada que ver. Retratos del ayatole Jomeini y consignas aborrecibles como “Muerte a AmŽrica”, “Muerte a Israel”, “Muerte a los comunistas y todos los enemigos de Islam” y “Muerte a los antirrevolucionarios” cubr’an la mayor’a de los muros.
Tarde cinco minutos en llegar a la iglesia. Cuando puse la mano en la pesada puerta de madera, un copo de nieve se pos— en mi nariz. Teheren parec’a inocentemente bella bajo las curvas enga–osas de la nieve, y aunque el regimen isl‡mico hab’a prohibido la mayor’a de las cosas hermosas, no pudo impedir que siguiera nevando. El gobierno hab’a ordenado a las mujeres que se cubrieran el cabello y hab’a emitido edictos contra la mœsica, el maquillaje, las fotos de mujeres sin velos y los libros occidentales, todo lo cual se hab’a considerado sat‡nico y, por lo tanto, ilegal.
Fragmento del libro, La prisionera de Teheren
Cuando la Revolución Islámica triunfó en Irán, yo tenía 13 años y soñaba con convertirme en doctora. Pronto me di cuenta de que como mujer, no era más que un ciudadano de segunda clase. Tres años después [...] fui arrestada y marcada como anti-revolucionaria por mis ideas en contra del régimen. Pasé dos años, dos meses y doce días en prisión, donde fui torturada y casi ejecutada. Me salvé porque uno de los guardias se había enamorado de mí y consiguió que me cambiaran la sentencia a una de prisión perpetua; luego me forzó a casarme con él. Eventualmente escapé de Irán y vine a Canadá, pero aún no tenía el valor de contar lo que me habían hecho […]. Ahora […] el gran peso de los recuerdos se ha hecho más llevadero. —Marina Nemat
Hardcover: 316 páginas
Editorial: Beverley Slopen ( enero 01, 2009 )
Artículo #: 43-4370
ISBN: 9781616643133
Medidas del artículo: 5.5 x 8.25 x 0.8 pulgadas
Peso del artículo: 14.0 ounces

Es realmente triste que en nuestra epoca esten pasando todas esas cosas que humillan al ser humano en su comportamiento para con sus semejantes,apoyados en creencias religiosas,las cuales son usadas a las conveniencias de algunas personas las cuales su unico interes es el poder y el dinero.
Gracias a este libro y otros nos estamos enterando de todas estas barbaridades,las cuales siempre deven de ser denunciadas,y las personas no devemos cerrar nuestros ojos y oidos a las necesidades y sufrimientos de estas personas.
Este libro me facino por la valentia de esta mujer,en denunciar todas sus experiencias,ella pudo sobreviir gracias a la valentia y la fe en un Dios verdadero el cual la ayudo a salir con bien.
Reviewer: Lucia O
Buen libro desde el comienzo interesante i el fin feliz
pienso que Marina se guardo muchas cosas que no detallo no se por su edad o por su cultura, que todavia muchas mujeres del medio oriente se sienten oprimidas por dentro de sus alma.
Reviewer: Carmen F
un buen libro para el que le interese saber de otra cultura, muy bueno tambien el libro se zara y el librero de bagdad esta muy bueno y alfombra voladora sobre Bagdad
Reviewer: jesus