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“¿Cómo era María Teresa?”, me preguntan. Trato de imaginarla, pero termino llorando al comprobar que por alguna razón inexplicable numerosos detalles de su personalidad o de su apariencia se han borrado de mi memoria. He llegado a pensar que esa especie de vacío mental es un mecanismo de defensa contra el dolor y la impotencia de no haber podido hacer nada para evitar que la vida útil de nuestra hermanita, mi bebé, el “nidal” adorado de toda la familia, fuera tronchada cuando empezaba a florecer.
A Patria y a Minerva, por el contrario, las recuerdo con mayor claridad. A veces me parece ver a Patria en la terraza con un pantalón gris, estrecho en las piernas, y una blusa roja de tirantes amarrados. Así estaba vestida la última vez que estuve con ella.
Sobre Minerva es mucho más lo que recuerdo, quizás porque su personalidad y sus ideas influyeron decisivamente en la vida y el destino de todas nosotras. Esas imágenes y vivencias “se me tumultúan”, como decía Minerva, pero trataré de organizarlas de manera que quien lea estas memorias pueda hacerse una idea nítida de la personalidad de cada una y de los acontecimientos e influencias que moldearon nuestros temperamentos.
Aída Patria Mercedes: la solidaria
¿Cómo definir a Patria? No hace muchos años salió su rostro en un Listingrama. La semana siguiente busqué la definición que daban de ella: “Mujer perínclita”. No conocía ese término, así que busqué la definición en el diccionario: “Persona excepcional”. Eso era Patria, una mujer excepcional.
Siempre fue la preferida de mamá. Nosotros la celábamos con ella. Era débil con Patria, y lo justificaba con el argumento de que tenía una mancha de nacimiento y ella pensaba que se debía a un problema del hígado. Vivía tan preocupada por esa mancha que hasta llevó a Patria a un médico francés que por entonces llegó a Santiago.
Pedro González —Pedrito—, de Conuco, un campo cercano a Ojo de Agua, había visto a Patria en casa de tía Lalía, la hermana menor de mamá, casada con Ezequiel González, hermano de aquél, y se enamoró de ella.
Dos tiernas cartas de Patria a Pedrito, que conservo, dan cuenta de la juventud y candidez de mi hermana:
Ojo de Agua, 18 de junio de 1940
Señor Pedrito González
Conuco, R.D.
Querido Pedrito:
Te hago ésta para saludarte y saber cómo estás del catarro, supongo que estarás mejor, pues no me has mandado a decir nada; dime si recibiste una carta que te mandé con Ezequiel.
Yo creí que tu ibas a venir hoy aquí y por eso no te escribí.
Sin estás mejor ven, te vienes en la tardecita.
Ayer me picó una avispa y anoche me dolía un poco, pero cuando me picó ni grité ni lloré.
No dejes de venir que tengo muchos deseos de verte para que hablemos mucho, tráeme muchos cuentos y sueños.
Muchos recuerdos para Mamita y Sofía y los demás.
Dice papá que el cacao mejoró ayer en la tardecita 10 centavos más del precio que él te dijo. También que le des 25 sacos a Mon Camilo.
Muchos recuerdos te mandan todos por aquí.
-Fragmento del libro, Vivas en su jardín
“¿Por qué a usted no la mataron?”, le preguntan constantemente a Dedé Mirabal. “Quedé viva para contarles la historia”, responde ella. Y en las páginas de Vivas en su jardín hace exactamente eso: nos cuenta la historia de sus tres hermanas, Patria, Minerva y María Teresa, conocidas como “las mariposas”, cuya oposición a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo les costó la vida, sacudió los cimientos de la sociedad dominicana y desencadenó los acontecimientos que llevaron al asesinato del dictador y al derrocamiento de su brutal régimen. Su presencia y su cercanía a los hechos y a los personajes de esta historia nos ofrece una perspectiva íntima y sin precedentes de cuatro heroínas modernas y los hechos que forjaron una nación.
Softcover: 304 páginas
Editorial: Vintage Books ( agosto 25, 2009 )
Artículo #: 36-7686
ISBN: 9780307474537
Medidas del artículo: 5.25 x 8.0 x 0.0 pulgadas
Peso del artículo: 12.0 ounces
