Este libro no es políticamente correcto.
Hablar de putas no está socialmente bien visto. Menos aún dejar que sean ellas las que tengan voz y puedan expresar lo que piensan y sienten.
El objetivo fundamental es reflejar de forma veraz una realidad humana y social que no queremos ver pero que existe con una crudeza aplastante. Nuestra moral, conformada a través de muchos siglos de simulación y engaño, nos invita a cerrar los ojos, a volver la cara ante lo que, de manera ingenua o intencionada, consideramos políticamente incorrecto, por emplear una expresión hoy día muy de moda.
He querido poner sobre el papel, sacar a luz, la historia anónima de esos personajes que la sociedad utiliza con enorme frecuencia para el placer sexual pese a que luego los menosprecie y aparte.
No tomo partido por ninguna de las muchas teorías que existen sobre si se las debe legalizar, redimir o prohibir. Dejo que cuenten quiénes son ellas mismas y sus clientes, cómo ven la vida y qué es lo que buscan en ella. Me he llevado muchas sorpresas.
Si no pareciera demasiado trascendente, podría decirse que hay mucho de tragedia griega en esta parcela de la vida.
Tragedias que a veces devienen en comedias, o tragicomedia, y de ahí se transmutan en anécdota, que parece un género literario más aceptable para una sociedad cada vez menos reflexiva y más acostumbrada a lo light, lo fácilmente digerible.
Pero las anécdotas no son una literatura menor. Pueden golpear el rostro del lector con toda la crudeza de lo inmediato, de lo contado cara a cara, casi sin intermediarios. Pueden arrancar una sonrisa pícara o comprensiva. O hacer saltar la carcajada por la situación más paradójica, esperpéntica o surrealista que podamos imaginar.
También se descubren muchas realidades ocultas, como la progresiva utilización que la mujer hace en nuestro país del sexo de pago. El gigoló ya no es un personaje de ficción de las películas del neorrealismo italiano que se estrenaban en los cines de la España franquista tras sufrir los más severos cortes de censura oficial. El gigoló, esa dulcificada versión del prostituto, se ha convertido en un ser de carne y hueso y está entre nosotros.
Otra realidad, no exactamente oculta puesto que está al alcance de cualquier persona que sepa manejar Internet —pero sí vedada para la inmensa mayoría de los padres—, son los centenares de “chats calientes” que existen en la red, donde cada día miles de chicos y chicas, muchos de los cuales tienen poco más de trece años, contactan entre ellos y, lo que inspira pavor, también con adultos iniciados en perversiones sexuales. Y esas relaciones se establecen en un lenguaje que resultaría grosero incluso en boca de putas con varios quinquenios de antigüedad a sus espaldas.
-Fragmento del libro, Anécdotas de putas
Amas de casa que se prostituyen para obtener ingresos adicionales; mujeres que venden su cuerpo como única posibilidad de sobrevivir a la miseria; rameras “de lujo” que buscan un nivel de vida alto; emigrantes engañadas y obligadas por las mafias; universitarias que practican el sexo para pagar sus estudios; parejas de acompañantes que ofrecen los más diversos servicios. La prostitución es una realidad en los pueblos y las ciudades españolas; se puede acceder a ella en clubes, en casas de alterne o por medio de anuncios clasificados en la prensa y la Internet. Y por este libro, que recoge anécdotas narradas sin tapujos por las propias protagonistas, quienes explican por qué se dedican a la profesión más antigua del mundo.
Softcover: 240 páginas
Editorial: Styria de ediciones y pub. SL ( marzo 18, 2009 )
Artículo #: 85-8902
ISBN: 9788492520121
Medidas del artículo: 6.0 x 8.0 x 0.0 pulgadas
Peso del artículo: 18.0 ounces
